jueves, 9 de febrero de 2017

"La escritura es un acto de autohipnosis"

SOBREVIVE ESTE RETO 


El reto de esta semana tenía días rondando en mi cabeza y por alguna razón las palabras no lograban formar las frases que me gustarían, siempre terminaban corriendo en el sentido contrario al que deseaba. Supuse que no podía evitarlo, el romance era tan parte de mí, que incluso podía sentirlo al saborear el café amargo que me acompañaba.

Había intentado por todos los medios, en una semana, empaparme de un género que no disfrutaba de nada, pero había asumido el reto, no iba a rendirme justo ahora. Las películas más terroríficas me provocaron tantas pesadillas que, a este día, el nivel de cafeína en mi cuerpo era directamente proporcional a mi falta de sueño. Temía cerrar los ojos y volver a sentirme la protagonista de otra historia de horror.

Quedaban apenas unas horas para finalizar el periodo de tiempo y yo debía escribir. Las ideas se habían acumulado. En mi cabeza no había más que escenarios haciéndome temblar. Solo debía ponerlas en el archivo Word que había abierto hace minutos y felizmente terminaría. Pero tantos escenarios no eran buen recurso. Tantas posibilidades me estaban dificultando el trabajo.

En un momento de frustración, patéticamente pensé que lo que fuera estaría bien, solo debía cumplir el reto y ya estaba. Solo debía escribir cualquier cosas y presumir que di mi mayor esfuerzo. Y me odié por ello. Yo no era una escritora mediocre, o al menos es lo que me gustaba pensar y, como castigo por haber aceptado que tal pensamiento surgiera, me propuse escribir de lo que más miedo me daba. Los fantasmas. Aunque no existieran en realidad.

Un alma penando en el nuevo departamento de mi protagonista, esa fue la idea inicial. Un alma buscando saciar su sed de sangre, queriendo eliminar a cuanta persona se atrevía a irrumpir en la escena donde ella había muerto y ahora vagaba. La fantasma estaba molesta, y la nueva inquilina era ruidosa. La música siempre sonaba, las luces no se apagaban ni para dormir. Así que la estaba molestando bastante.

Mientras describía la tormentosa noche en que la oscuridad debido a un apagón local apoyaba al espectro para alcanzar a la chica que le robaba la poca paz que tenía, cada ruido en mi casa me hacía estremecer. Maldije mi manía de meterme en el texto, en esa imperiosa necesidad de imaginar sentir lo que sentían mis personajes para poder describir mejor las escenas, y me quedé sin aire cuando azotaron la puerta.

Escribir me embobaba, cuando mis dedos comenzaban a teclear el exterior solía desaparecer menudamente, sobre todo cuando las escenas eran intensas. Entonces me olvidaba incluso de quién era yo para convertirme en la chica asustada de que el fantasma se posara detrás de ella.

Mis cuerpo se puso rígido y mi respiración se hizo pesada, estaba a punto de escribir la escena final, esa donde aún no decidía que ocurriría, se lo dejaría a mis emociones, ellas trazarían la ruta, ellas ayudarían a sobrevivir a la chica o le darían la victoria a un fantasma.

Tenía a mi protagonista contra la pared, con algunas heridas en el cuerpo, sangrando levemente, pero temblando de pies a cabeza mientras rezaba oraciones incompletas, olvidadas debido a tanto tiempo sin decirlas, cuando algo pesado y sonoramente escandaloso cayó detrás de mí, obligándome a volver a mi realidad y morir en ella por tremendo susto.

Mi hermana me había pedido un favor, uno que no recuerdo si no escuché o me olvidé de él por ponerme a escribir y, en venganza, se decidió a darme un susto de muerte. Pero yo no podía evitarlo, la escritura es un acto de autohipnosis. Por eso siempre que me sentaba en ese rincón de mi habitación, donde no había más que una blanca pared de fondo, me perdía del mundo y de mí misma, y me transformaba en quien necesitaba ser para que una fantástica historia ocurriera.


Al final mi protagonista murió, y no fue el fantasma quien lo hizo, fue un infarto provocado por tanto miedo, después de todo ahora tenía una buena referencia de cómo sería morir de un susto. 

8 comentarios:

  1. Me gustó, fue escalofriante tanto por la escritora como por la pobre chica del cuento. Y yo creo que sí se puede morir del susto mientras escribimos T_T Es verdad que una se va del mundo mientras teclea, puede pasar cualquier cosa afuera y una ni enterada.
    Buen reto.
    ¡Saludos!

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    1. A mí seguido me gritan porque no escucho mientras escribo xD pero son sustos que valen la pena n.n creo
      Gracias por leer. Besos.

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  2. ¡Hola! Fue curioso leerte, porque yo también he hecho un relato para el reto citaura, pero son distintos, aún así me gustó, ah, yo cuando escribo estoy en otro mundo (en el que escribo XD) así que no me entero de nada de lo que pueda ocurrir en este mundo.
    Me gusta lo de "se lo dejaría a mis emociones, ellas trazarían la ruta"

    Un saludo;)

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    1. Gracias por leerme. Todos los que escribimos nos perdemos en el mundo que creamos, supongo. Saludos.

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  3. ¡Hola! ¡Qué manera de personificar al personaje! Me ha encantado aunque me ha dado cosita, hay situaciones que más vale ver de lejos, lo cierto es que a veces te posesionas de lo que escribes y te dejas llevar hasta que pareces un personaje más.

    ¡Un abrazo!

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    1. Yo siempre que escribo me pierdo, igual me pasa cuando leo. Gracias por pasarte por acá. Saludos.

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  4. ¡Hola guapa! Creo que has personificado estupendamente la cita del mes :O Es cierto que te evades de tal forma escribiendo que te dejas llevar completamente ^^
    Muchas gracias por haber participado y esperamos leer algo más tuyo en este mes ^^
    ¡Un besazooo!

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    1. Gracias por pasarte, también deseo seguir participando. Que alguien conozca mi blog y lea mis relatos me gustaría mucho. Besos.

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